Copyfigh o Activismo Copyleft para una Sociedad Libre

"Ciencia e industria, saber y aplicación, descubrimiento y realización práctica que conduce a nuevas invenciones, trabajo cerebral y trabajo manual, idea y labor de los brazos, todo se enlaza. Cada descubrimiento, cada progreso, cada aumento de la riqueza de la humanidad, tiene su origen en el conjunto del trabajo manual y cerebral, pasado y presente. Entonces, ¿qué derecho asiste a nadie para apropiarse la menor partícula de ese inmenso todo y decir: «Esto es mío y no vuestro»"
Estas líneas las escribía Kropotkin en su obra La Conquista del Pan a finales del siglo XIX, la tendencia a compartir el conocimiento no es algo nuevo en la sociedad, ha estado presente a lo largo de toda la historia pero hoy se desarrolla como nunca lo había hecho antes.

Las tecnologías de distribución y tratamiento de la información y el conocimiento están cambiando como nunca antes en la historia. Según Negroponte en su obra El Mundo Digital “la revolución de las tecnologías de la información y el conocimiento posee un factor multiplicador o capacidad de mejorar la función u objetivo en mil veces la Revolución Industrial y en un lapso de tiempo francamente breve”, por lo tanto las posibilidades que nos proporcionan estos cambios y los desafíos a los que nos enfrentan son nuevos para el devenir de los hombres, y tienen una potencia capaz de modificar muchos fundamentos básicos de la sociedad tal y como la hemos conocido durante los últimos siglos. En palabras de Yochai Benkler, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale y autor de diversos textos y artículos sobre el efecto de la interacción del Derecho, la Tecnología y las estructuras económicas,

“Los avances democráticos, la libertad individual y el crecimiento mediante la innovación posibilitados por el surgimiento de la producción sin mercado y descentralizada no emergerán de forma inexorable. Los gigantes industriales que dominaron la producción y el intercambio de información en el siglo XX no renunciarán fácilmente a su dominación. Dado que transitamos hacia una economía de información en red, cada punto de control sobre la producción y el flujo de la información y la cultura se convierte en un punto de conflicto entre el antiguo modelo industrial de producción y los nuevos modelos distribuidos.”

La distribución digital, a través de las nuevas redes telemáticas, del conocimiento, (entiéndase conocimiento por creaciones artísticas o intelectuales: audio, vídeo, libros, software) está alterando la industria tradicional. Internet ha hecho posible que cualquier persona pueda intercambiar fácilmente información digitalizada con el resto de internautas De manera simultánea a esta tendencia, la industria apoyada por los gobiernos esta tratando de emplear un buen número de métodos técnicos y legales para impedir que este proceso liberalizador de la cultura no llegue a buen puerto: libros electrónicos intransferibles que permiten solo un cierto número de lecturas, códigos de protección en DVDs, o la nueva legislación como la Ley de la Propiedad Intelectual ,
Es notable y, como mínimo, un hecho sobre el que merece la pena reflexionar, en cuanto los medios técnicos lo han permitido, las personas opten en masa por copiar y dejarse copiar. Y ello cuando la sociedad tiene ,al menos teóricamente, una experiencia acumulada de más de dos siglos en la legislación sobre la propiedad intelectual y los derechos de autoría.
Lo que es evidente es que el hombre es un ser sociable por naturaleza, y por lo tanto comunicativo, como inteligente que es genera una cultura, hasta aquí bien, pero ¿Qué pasa cuando unos pocos se quieren apropiar de los derechos inalienables de los demás?, porque en realidad son unos pocos, os habéis parado a pensar quienes son los que se levantan por la noche de la cama sin poder dormir con pesadillas en las que unos cuantos de millones de despiadados curiosos copian libros o en las que jóvenes desalmados se bajan de Internet las melodías Top Ten? Sin duda los cuatro que producen bienes y servicios intelectuales con ánimo de lucro y los que gestionan los beneficios de esos servicios. Con el único ánimo de amasar dinero dicen esto es mío y no vuestro y si lo queréis lo tendréis que pagar. Pero lo que roza lo bizarro es que en realidad ellos no son los creadores de ese “material intelectual”, en realidad no les pertenece, pertenecen al bagaje cultural de la historia de la humanidad, al intelecto de los hombres, a muchas horas de debates interesantes o de horas interminables de lecturas para llevar a cabo una hipótesis, este bagaje cultural a diario se ve expoliado por esos piratas con corbata que se hacen llamar Sociedad General de Autores y sus secuaces.
Ha pasado mucho tiempo desde que, según cuenta Rousseau, un hombre cercó por primera vez un terreno y dijo: “esto es mío”. Aquel acto que para el ilustrado francés supuso el principio de la propiedad privada poco tiene que ver aparentemente con las actuales tentativas privatizadoras del conocimiento. Sin embargo su esencia es la misma: la defensa del derecho de propiedad por encima del de disfrute, tener por encima de necesitar.

La criminalización de los movimientos sociales o de cualquier iniciativa que este a favor de una distribución lógica y horizontal de la cultura es la respuesta que se está dando desde los despachos de los mandamases y desde las industrias culturales principalmente las discográficas, aunque el sector editorial también insiste en esta postura, todo ello avalado con anquilosadas leyes como la Ley sobre la Propiedad Intelectual que ha sido aprobada recientemente en el parlamento del Estado Español, esta supone una vuelta de tuerca más a la libre circulación de las ideas, esta se ve afectada por el recorte del derecho a la copia privada, se hace más restrictivo, la nueva ley considera única y exclusivamente "copia privada" de una obra si es realizada por una persona física para uso privado y a partir del original, con lo cual las redes de intercambio P2P o “peer to peer” (de igual a igual) corren peligro de ser prohibidas por los garantes de nuestras libertades. Otro aspecto que introduce la Ley es el llamado "canon digital", este consiste en incrementar el precio de venta de los soportes digitales como Cd`s o DVD`s, pero no solo estos sino también los reproductores de mp3, video, discos duros y todos los demás soportes digitales; en la ley queda recogido de la siguiente forma “se establece un 'canon' como remuneración compensatoria por la copia en soportes digitales, ya que "la copia privada se propaga más y tiene más impacto económico en el entorno digital que en el analógico",el siguiente paso que será ¿prohibirnos los bolígrafos para que no podamos ni copiar las letras de las canciones? Los esfuerzos de la comunidad internauta para frenar la aprobación de esta Ley han sido en vano, no se ha conseguido nada para que esta ley se reconduciera, a pesar de las 250000 firmas presentadas por la Plataforma contra el canon digital, este recorte de libertades afecta tanto a creadores como a usuarios, la creación se defiende compartiéndola y no canonizándola digitalmente; mientras, instituciones como la SGAE recaudan cada día más y más. Esta nueva Ley en la práctica significa canon a más productos, recortes a libertades en bibliotecas, museos y educación y posiblemente la ilegalización del uso de P2P para bajar material con copyright restrictivo.
Los periodos de vacas flacas en la creación intelectual han pasado, antes la cultura estaba escondida detrás de los muros de las universidades o de los museos; hoy en día las posibilidades que nos proporciona las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento hacen que el saber fluya por las llamada”autopistas de la información” y esto es lo peligroso para aquellos que no quieren repartir el pastel de los beneficios económicos e intelectuales de la cultura, a modo de dato y para que os hagáis una idea de lo que la SGAE y las sociedades de gestión del conocimiento recaudan por este concepto os daré una serie de datos tomados de las investigaciones de la propia SGAE y de la Plataforma contra el canon digital

∑ El canon que se cobra a los usuarios en CDs, cintas de vídeo y aparatos de DVD reportaron doce millones de euros a los productores audiovisuales españoles en 2005.
∑ Se espera un incremento de 500 millones de euros en la recaudación de cánones sobre los derechos de autor en Europa en 2009
∑ Los ingresos de las entidades de gestión en España pasaron de 31 a 114 millones de euros desde 2002 a 2004.
∑ Según los estudios de la propia SGAE los artistas tan solo cobran un promedio del 6% por cada CD vendido, siendo el porcentaje restante para las entidades de gestión de derechos y discográficas

Estos datos nos dan una idea de cómo está el asunto y nos da las claves para entender la postura abusiva e inquisitorial de la Sociedad General de Autores

Paralelamente a la actitud corporativista y lucrativa de los legisladores y entidades de gestión del conocimiento, se esta desarrollando un movimiento social a favor de la liberación de los contenidos intelectuales y de la cultura en general. Un movimiento de movimientos que surge de la sociedad, desde la base, organizados en asambleas, asociaciones, plataformas; funcionando de una forma autónoma y autogestionaria, sin subvenciones ni ataduras políticas, con el único objetivo de democratizar realmente el conocimiento, con la intención de salvar la brecha digital en la cual muchos se apoyan para legitimar sus actuaciones.
La necesidad de hacernos dueños de nuestra ausente vida cotidiana es el motor que impulsa todos estos movimientos sociales, el derecho a reivindicar la acción y por lo tanto la creación como una característica inherente e inalienable al ser humano, apoyan este espíritu de solidaridad redirigido hacia la necesidad de romper las cadenas que atan al desarrollo espontáneo y experimental del intelecto humano, librándole de la sinrazón que suponen los derechos de autoría y la actual ley de propiedad intelectual.
Desgraciadamente el darwinismo social, en estos últimos dos siglos ha hecho mucho daño a la forma de entender y de afrontar el desarrollo de la humanidad, con todo lo que conlleva, no solo ha servido para legitimar al capitalismo como el único sistema económico posible sino que ha banalizado la idea de la sociabilidad del individuo, ha pulverizado el sujeto lógico al que se refería Descartes convirtiendo al hombre en una mera mercancía de la que el sistema se nutre a su antojo. Por todo esto creo que hoy tenemos la obligación moral de decir no a tanta barbarie y recapacitar sobre el papel que los hombres cumplimos en el desarrollo de la historia. Ha llegado el momento de reivindicar los derechos naturales e inalienables del individuo como pueden ser el derecho a la subjetividad individual y a la comunal distribución de la cultura.
Entre la presión ejercida por parte de las instituciones y los grupos de poder por privatizar el conocimiento y la necesidad de liberalizar el intelecto humano nace el termino copyleft. En primer lugar me gustaría hacer una puntualización en cuanto a la esencia misma del termino, no debemos entender el copyleft como la oposición al copyright, sino que tenemos que definir el copyleft como un termino nuevo para definir viejas prácticas, un termino que se refiere a lo comunal y no a lo individual, que parte del derecho a saber y no del derecho a tener, que está impregnado de un aroma social, colectivo, que se regenera cada día, que está en continua evolución y que encierra en si mismo la filosofía de lo comunal, el comunalismo o procomún frente a la individualidad de los derechos de autoría .
Técnicamente podemos definir copyleft como la capacidad que tiene un autor-creador para dotar de unos derechos a su obra-creación, estos derechos consisten en la capacidad de reproducir y redistribuir copias de esa obra. Para garantizar que cada persona que recibe una copia o una versión derivada de un trabajo, pueda a su vez usar, modificar, y redistribuir tanto el propio trabajo como las versiones derivadas del mismo.
Las nuevas tecnologías del conocimiento no solo nos han dotado de herramientas para la liberación de contenidos y para crear espacios fuera del control de los grupos de poder(porque en mi opinión esto es lo que más molesta a los defensores del Copyright, que el deseo de compartir venga directamente de la base de la sociedad, que se les escape de las manos el control de los movimientos pro-copyleft, en este aspecto debemos andar con pies de plomo y no dejar que esta cosa tan bonita que es el compartir caiga en manos de los gurús del infonegocio, de la industria de la conciencia y en definitiva de aquellos que siempre se arriman a la vela que más alumbra) sino que en cierta medida también nos han venido a liberar a nosotros mismos, la evolución tecnológica actual nos permite crear nuevos espacios para la acción política como las Zonas Temporalmente Autónomas ,nos permite crear espacios para la liberación de contenidos intelectuales, espacios relacionados con la organización horizontal, donde el poder clásico concebido de manera vertical brilla por su ausencia, espacios nuevos donde podemos experimentar nuevas sensaciones en el campo de las relaciones humanas, espacios para compartir, para amar, para conspirar, en definitiva espacios que nos hacen un poco más llevadera la supervivencia en esta sociedad consumista y alienante. El termino Tecnoliberación puede que a algunos les suene a “novela cyber punk”, pero es una posibilidad real ¿por qué no utilizar la técnica para nuestras luchas por la liberación política, cultural y social?.
El Copyleft desde el punto de vista activista se ha desarrollado mediante diversas tácticas y formas de acción, una de ellas y pionera en este aspecto es utilizar el nombre múltiple o el mito colectivo frente a la individualidad del derecho de autoría. El proyecto Luther Blisset fue el encargado de engendrar la criatura del nombre colectivo como estrategia contra los derechos de la propiedad intelectual. El propósito de que diferentes personas utilicen el mismo nombre, es crear una situación en la que nadie en particular sea responsable o autor, así examina de manera práctica las nociones filosóficas occidentales de identidad, individualidad y originalidad. El proyecto de LB se mezcla con el espectáculo y utiliza sus mismas técnicas para dejar en evidencia a ese poder y es que:
“cada elemento de contestación o subversión de un sistema ha de emplear una lógica y una inteligencia superior a la de ese sistema”.

La desobediencia civil electrónica, término desarrollado por el colectivo mediactivista Critical Art Ensemble toma importancia en los proyectos activistas en defensa del Copyleft, este término se toma prestado de la desobediencia civil callejera, es decir las posibilidades que nos dan los nuevos media amplían el campo de actuación de los que no nos conformamos y vemos la necesidad de dejar huellas que demuestren que no estamos conformes, ni con el rumbo de nuestras vidas ni con aquellos que quieren convertir en escaso un bién infinito al mercantilizarlo.

Desde los últimos tres años se están desarrollando todo tipo de eventos a favor de la comunicación horizontal y la libertad del conocimiento por todo el Estado, bien en foros académicos o en lugares okupados , como ejemplos tenemos muchos, podemos destacar las jornadas Copyleft que se organizan desde 2002 en distintas ciudades del país como Barcelona, Madrid, Málaga…unas jornadas que están organizadas a través de una lista de correo electrónico albergada en Sindominio, un servidor autónomo de telemática antagonista, en el que todo el mundo puede participar dando su opinión. Una red heterogénea de individuos y organizaciones aportando ideas, esfuerzos y algún que otro quebradero de cabeza, todo para dar vida a estas jornadas fruto de la inteligencia colectiva la autogestión y la autonomía. Con este mismo modelo de trabajo surgen multitud de proyectos como Copilandia , Fadaiat , Copyfight, Hackmeetings por todo el Estado, centros sociales y redes wireless o comunidades inalámbricas, editoriales como Traficantes de Sueños que están convencidos que la difusión del saber no tiene que tener barreras, que un libro tiene vida cuando se comparte, se fotocopia o se regala, cooperativas de software libre. Servidores como Nodo 50 que albergan a multitud de organizaciones sociales. Proyectos online como Compartir es Bueno que acompaña a sus acciones en la calle un sitio Web donde se reivindica sus pretensiones. Organizaciones que incentivan el conocimiento y dan cobertura legal y jurídica a obras con licencia libre como Creative Commons. Portales jurídicos como Derecho e Internet que asesoran a cerca de las licencias copyleft, todo tipo de repositorios con material copyleft y así infinitud de proyectos y eventos, afortunadamente tendremos durante el curso a todos estos proyectos que nos explicarán todo lo relacionado con ellos mejor que yo.

En palabras de Teresa Malina componente de Compartir es Bueno

“El copyleft supone la creación de una subjetividad política a través de la defensa de una serie de derechos fundamentales (amenazados por el régimen de propiedad intelectual) y las posibilidades abiertas por un modelo de producción cooperativa de comunicación, conocimiento, tecnología y cultura. Este movimiento (diverso, distribuido, discontinuo, y dinámico) no surge de la nada, menos aún del oportunismo que permiten las brechas de la propiedad intelectual, sino que hereda las aspiraciones, experiencias y prácticas de movimientos sociales anteriores transformados por las posibilidades sociotécnicas de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación”.

A continuación os voy a leer unos párrafos del Manifiesto de las jornadas Copyleft que dejan translucir todas las pretensiones que giran en torno al activismo copyleft y al que me añado, a la vez servirá para plantear una serie de cuestiones para el posterior debate.
Hay vida más allá del copyright restrictivo. Y ello pese a las amenazas, las persecuciones y las apocalípticas declaraciones de quienes –como la SGAE, la BSA o la RIAA– viven de mercantilizar y explotar toda expresión del pensamiento humano y de convertir en escasos bienes infinitos. A pesar de estos corsarios de la creación ajena, que fomentan la escasez de modo artificial, la era de la abundancia ha llegado al menos al ámbito de la producción intelectual y hay posibilidades reales de estimular la creación, de romper la brecha digital, de compartir el conocimiento, la cultura y el arte, de vivir de las creaciones propias, de replantear la industria, y todo ello sin necesidad de cercenar derechos básicos de la ciudadanía ni de endurecer el código penal, ni de criminalizar la cooperación mutua o penalizar la libre circulación del saber.

La no es una mercancía como cualquier otra, porque implica siempre una comunidad de continuidad histórica, que da sentido y valor a la obra en cuestión, y porque las ideas no están sujetas al principio de escasez que convierte a las cosas en mercancías. ¿En nombre de qué se puede limitar el acceso a , como melodías, algoritmos, textos, programas de software, etc., cuando nada de ello se

Los propietarios de los derechos, las corporations y las sociedades de gestión, con la anuencia de jueces y legisladores, pretenden imponer el peor de los proteccionismos económicos: el que es capaz de empobrecer a su propia sociedad para el beneficio de alguna industria local no eficiente. ¿Por qué deberíamos permitir que se restrinjan libertades fundamentales, arriesgar la libertad de expresión y de publicación, el progreso científico, los derechos del consumidor, el poder compartir cosas y cooperar libremente con otras personas para beneficiar a empresas solo interesadas en su propio lucro? ¿Porque alguien puede hacer en un momento dado una copia ilegal?
Podría decirse que las personas tienen una tendencia natural a compartir la información y el conocimiento. Solo las imposibilidades técnicas y las medidas coercitivas han hecho posible que hasta ahora esta tendencia no haya podido expresarse en toda su magnitud. Y por lo tanto, la sociedad, tampoco ha podido experimentar nunca con las posibilidades que proporciona el libre flujo de conocimiento. Del enfrentamiento de estas dos fuerzas contrapuestas, por un lado las presiones para limitar el uso y distribución del conocimiento, por otro, las tendencias a usar y redistribuir la cultura sin trabas dependerá el futuro de los derechos sobre la propiedad intelectual en particular, del acceso a la información en general, y posiblemente del mismo modelo de sociedad hacia el que nos dirigimos.